Amaneciendo…

La vida, a veces , se complica, y lo hace tanto , que decides abandonar, para empezar de cero , lejos.

Así que busqué un lugar tranquilo , entre la montaña y el mar, ni lejos ni cerca de todo y alquilé un bonito apartamento en el casco antiguo de una pequeña ciudad, entre angostas calles y adoquines gastados, frente a una Ermita de aire Barroco, mal restaurada, aunque con todo el encanto que debió tener en sus mejores momentos.

Colgué un cartelito de “cerrado por vacaciones”, en la puerta de mi galería de arte, y me fuí, sin más.

Lo cierto es que directamente casi no se vende nada, todas las transacciones, las ventas importantes, las hago por internet, y eso, puede hacerse desde cualquier lugar.

No creí necesario avisar a mi familia de que me iba, aquello supondría un disgusto para mis padres, y total, tampoco pasaban a  visitarme nunca. Con seguir llamándolos cada noche, y visitarlos cada dos semanas, sería suficiente.

Aún no había decidido qué hacer con mi vida, pero necesitaba cambiar de aires y aquel sitio era tan perfecto como cualquier otro.

Cerré mi casa, mi negocio, y me llevé sólo lo necesario, como si de unas vacaciones de verdad se tratara. 

Fué aquella mañana cuando apareciste en mi vida.  Ni siquiera recordaba haber dejado mis datos en la web, dónde posibles adoptantes de perros policía a punto de jubilarse, dejaban su candidatura.

Otto, con 7 años , estabas a punto de jubilarte, y necesitabas alguien a quien querer, y que te quisiera, y yo parecía la apropiada. Para ambos se trataba de una vida nueva, pero no nos costó nada acostumbrarnos el uno al otro, es como si nos conociéramos de siempre.

Cada mañana amanecemos con el olor a pan recién hecho de la panadería que hay en los bajos del edificio, y el sonido cadente del campanario de la Ermita.

– Vamos a dar un paseo Otto? – giras la cabeza y mueves la cola, y salimos a perseguir conejos ó pájaros , al bosque cercano. 

Hoy ha sido diferente, nada más salir, te has metido corriendo en la Iglesia, y yo, detrás tuya.

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– Joder ! – es todo lo que he podido decir antes de desmayarme.

– Señorita ! . Despierte ! 

– Y mi perro? 

– Está fuera, estaba contaminando el escenario ! .

Y volví a desmayarme !

Ni siquiera recuerdo haberme desmayado antes, nunca. Pero encontrar a un hombre dentro de un enorme charco de sangre, con un cuchillo clavado en medio del pecho , es demasiado para cualquiera !

– Despierte por favor !- volviste a decir.

Huyes de la vida, esperando engañarla, y esta te vuelve a encontrar. Supongo que tener a un perro policía cómo compañero de viaje , no ayuda demasiado.

Me incorporé con la ayuda de aquél hombre, aún dentro de la Ermita.

Estaba rodeada de gente, haciendo fotos, cogiendo pruebas, hablando entre ellos, como en las películas policíacas.

– Qué ha visto? . Qué ha pasado? – dijiste, sujetándome aún por un brazo, para impedir que me desmayara nuevamente. 

– No lo sé !, Otto y yo hemos salido a pasear, y , se ha metido en la Ermita corriendo, he entrado detrás, lo he visto (dije sin querer mirar al difunto, ladeando un poco la cabeza), y eso es todo, ya estaba ahí, tirado, cuando hemos llegado. Otto fué policía !.

– Ya, entiendo: tiene usted un perro policía que en lugar de encontrar …. conejos, encuentra muertos!. Dónde vive? La acompañaré a casa, ya habrá tiempo para que le hagamos unas preguntas.

– Justo enfrente, no se preocupe, puedo ir sóla. Vamos Otto !!

– La espero mañana en comisaría, tome mi tarjeta, y si recuerda algo, llámeme!.

Aquel día salimos solo lo justo para que nos diera el aire a Otto y a mí.  No me podía creer que volviera a estar envuelta en un asesinato.

Cuando aquel inspector comprobara mis datos y me hiciera alguna pregunta, asociaría sin dudas los extraños últimos tres años de mi vida con la muerte del párroco, y pasaría a ser la principal sospechosa. Era imposible volver a huir, resultaría aún más culpable. Ahora sí que estaba completamente convencida de vivir dentro de una película de Pedro Almodóvar, de la que no podría escapar, al menos en esta vida.

– Alejandra !!! Cuánto tiempo, qué alegría ! Cómo estás?

– Ha vuelto a ocurrir Fernando !

– Qué ha vuelto a ocurrir ?

– Lo de siempre !. He encontrado otro cadáver esta mañana. Creo que es el párroco del pueblo, pero es que yo no soy de ir a misa, así que es la primera vez que he visto al difunto, apenas llevo unas semanas viviendo aquí , casi me caigo dentro del charco de sangre, lo han apuñalado en el pecho. Bueno, acuchillado!

– Has comprobado si te falta algún cuchillo?

– Jajajajajaja ! . Déjate de bromas!. Piensas qué he sido yo?. Lo recordaría no te parece?. Ni siquiera he tenido tiempo de deshacer mis maletas, y no tengo muy controlado lo que hay en la casa, es de alquiler, podría faltar claro, o no , yo que sé Fernando !. Necesito que vengas y me digas que no estoy loca. Uno de los policías  quiere tomarme declaración mañana y no me atrevo a conducir, estoy demasiado confusa para ir a verte.

Hay personas que encuentran carteras llenas de dinero, teléfonos olvidados en el baño, libros extraviados. Yo soy de encontrar cadáveres, es algo que cuanto antes asuma , antes podré superar , y seguir con mi vida, con mi extraña vida. (Continuará……)

Julietta Bayarinna

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