AMOR….

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La primera vez que nos vimos fue casual, pare, como podía no haberlo hecho.
Estaba lloviendo, el coche pinchado y hacía señales con una linterna intentando que alguien parara en aquella gasolinera cerrada a media noche.
Su móvil estaba sin batería, y no sabía cambiar una rueda.

-Estamos jodidas.No he cambiado una en mi vida.

Y reímos las dos, yo, con esa risa incontrolada que se apodera de mí cuando estoy nerviosa, ella tímidamente, agradecida de que alguien hubiese parado aquella noche bajo la lluvia.
La grua del seguro no llegaría hasta dentro de varias horas y ella estaba empapada, tiritando, bajo aquella lluvia inoportuna de agosto.

-Diles que no vengan, te llevo a casa y mañana lo solucionas, es demasiado tarde!

Y subió a mi coche, obedeciendo, como un perrito abandonado, que no sabe si morderte o tenderte una patita.

No volvimos a vernos, a pesar de que intercambiamos nuestros teléfonos, por insistencia de ella, para quedar a tomar un café, que nunca tomamos.

Fue años después que la vi saliendo de la ducha, en el gimnasio. Quizá fue el pelo mojado lo que me hizo reconocerla.
No me atreví a hablarle, qué podía decirle sin parecer una loca?
Ni yo misma quería reconocer lo evidente, no, no le hablé, y ella no me vio.
El destino se burlaba de mí, coincidíamos en todas partes, tomando copas, de compras, en el metro.
Ella siempre envuelta en una especie de halo de misterio, con sus rizos rojos cayéndole por la cara, ensimismada en su mundo, en sus cosas, cosas que yo queria saber, un mundo al que yo quería pertenecer, pero ni siquiera nuestras miradas coincidían, ella pertenecía a su nube particular, y andaba flotando, sin verme, sin ver a nadie.
Ni yo misma entendía porqué me ocurria aquello. Dejé a mi último novio, porque sentía los labios de aquella chica misteriosa de la lluvia besándome y no los de él . Era la primera vez que me sentía atraida por una mujer, y esto con 30 años ya no pasa.
De repente era homosexual?
Decidí que no.
Sólo me sentía atraida por otra persona.
Qué más da el sexo, la raza, la piel, el dinero, la edad? Importan realmente esas cosas cuando se trata de amar?
Apenas dormía, mi sueños estaban llenos de escenas torridas de besos húmedos bajo la lluvia y caricias dulces, de aquella chica pelirroja que se me había calado hasta el alma.
Decidí hablarle, buscarla y hablarle, tomar un café, rozar su mano, besarla. Debía tener su tlf aún, quizá siguiera siendo el mismo, quizá me recordara…

Era Domingo y empezaba a llover, la lluvia siempre me pone triste. Y sonó el teléfono.

-Hola! Soy yo!, quieres ese café que tenemos pendiente ?…..

Isabel J.

PD: especialmente dedicado para A.V.

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