…día 26.., hacía la Primavera…

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Acabo de leer: “ánimo,  que ya sólo queda el Roscón de Reyes”!

Las Navidades se terminan,  y lo cierto es que se agradece que tanto día festivo junto llegue a su fin, y a su vez, a mí se me rompe todo, en cachitos chiquititos,  imposible de recomponer. Siempre hay un trozo que se pierde en el camino.

De pequeña me encantaban las Navidades: vacaciones,  regalos, fiestas, familia….. Vas creciendo,  y llega el primer cotillón,  el vestido de Fin de Año, los primeros amores… Era genial!

Creo que hubo una época que me fastidiaba que el divertirse fuera obligatorio en un día determinado,  dejé de ir a cotillones con cena y baile y empecé a organizar cenas con amigos, viajes a otros países..
Aquello tampoco llegaba a ser una “dulce y feliz Navidad “.

He de reconocer que nunca nada que fuese por obligación me ha hecho gracia.

Llega una edad que la Navidad pierde su magia si no hay niños en ella. Metemos a presión las cenas de Navidad con amigos,  con la empresa, con la familia. Todo apretado con la compra de regalos y el trabajo, y no tiene gracia. Necesitas vacaciones,  para recuperarte de las vacaciones.  Al menos yo, que ya tengo una edad. Y por suerte, un día,  llegó a mi vida Aleixandra,  hace un par de años ya.

En resumen ,  por no aburriros, ella era una de tantos niños que viven en la zona “0” de Chernobil y necesitan salir del país para sobrevivir: al frío, al hambre,  al cáncer.  Así de crudo y tan difícil.  He dicho una de tantos,  porque ya no lo es. Ahora ella es mi hija, y yo su madre.

Aleixandra,  trae cada año la Navidad a mi casa, que se llena de chuches, muñecas y Magia. Del 23 de Diciembre al 9 de enero, mi vida, mi trabajo y mi mundo se para, se aprieta y se adapta, al milímetro,  para hacerla feliz durante todas y cada una de las horas del día.  Hay fiestas de pijama con sus amiguitas,  desayunos, almuerzos,  meriendas y cenas en horario infantil y el canal Disney (con Pepa Pig, Bob Esponja,  Yogui,  Bubu, Horas de aventura y lo que haga falta).
Visitas a Santa Claus,  a los Reyes Magos y todo el paquete necesario para llenar de felicidad sus horas conmigo.

Ayer una vecina,  que no recuerda nuestro nombre, ni nosotras sabemos el suyo, nos paró al verla:

-Pero qué guapa y que mayor está!
No sabía que venía!
No sé cómo puedes,  debe ser horrible verdad?

-Qué dice mamá?

-Nada cariño,  sólo es un poco tonta – contesté sonriendo a mi vecina,  que aunque tiene razón en lo de que es horrible,  se saltó la clase de educación y yo, no pude evitar ponerme a su altura.

Hoy es 4 y Aleixandra vuela el 9 de vuelta a Belarús y yo sonrio y aguanto las lágrimas,  mientras preparo su disfraz para la Cabalgata de Reyes de mañana. Y mi pequeño bichito rubio, que ha traído la magia de la Navidad de vuelta a mi casa, a traído también el sabor amargo y triste del final de las mismas.

Creo que sólo empecé a contar hacia la Primavera,  por animarme en los días tristes, y me consuela que cada día que pasa conmigo significa vida para ella, pero duele muchísimo.

Así que disfrutad cada segundo con vuestros niños,  porque la infancia termina y con ella la Magia.

Dulces Sueños de globos, chuches y Reyes Magos….

Isabel J.

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