…desaprendiendo, día 4

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Maloma….

Ella no es más que una chica normal de 22 años, que quiere lo que todas las niñas de su edad: trabajar, salir con con sus amigos,  vivir enamorada,  tener hijos en un futuro,  refugiarse en brazos de sus padres cuando algo no va bien.  Un coche nuevo, viajar…., lo normal!

Pero Maloma no puede tener una vida normal!
Nació en un territorio en guerra, en un campamento para refugiados.
La incluyeron en un programa de ayuda durante el verano,  y cada año, venía a España a pasar un par de meses con sus padres españoles.
Como cualquier padre, que quiere lo mejor para sus hijos, sus padres querían que Maloma se quedara para siempre en España,  y ofrecerle todo lo que no podía tener en el Sáhara: agua corriente,  un baño con ducha, todas las comidas al día, ropa,  estudios…, un futuro mejor!, porque estos niños, se supone  que amor ya tienen. Ellos no vienen de familias desestructuradas. Dentro de su infinita pobreza, sus familias están unidas, y ellos también quieren lo mejor para sus hijos.

Así que cuando Maloma pidió a todos sus padres,  los biológicos y los de acogida, con tan sólo once añitos,  quedarse en España,  ambas partes accedieron a los deseos de la niña, y Maloma se quedó entre nosotros.

Y lo que pasó fue la vida: estudió,  creció,  se enamoró,  se casó….

Sus padres españoles la adoptaron legalmente,  y como buenos padres, Maloma nunca dejará de ser su niña pequeña,  así que cuando quiso volver al Sáhara,  a ver a su familia biológica,  su padre organizó el viaje y fue con ella el pasado 5 de Diciembre.

Y allí se la quedaron en contra de su voluntad.

Actualmente no sabemos su posición exacta. Está en territorio ocupado,  en una zona de minas, secuestrada por su propia familia biológica.

Esta no es una historia que espera dar pena.

No se trata de desaprender a ser humanitarios.

No intento salvar al pueblo saharaui de su triste situación.

Sólo pretendo contaros que sé lo imposible de salvar a la humanidad, de rescatar a todos los niños del hambre, de la guerra, del maltrato,  del abuso o del secuestro,  porque no puedo hacerlo, ni yo, ni vosotros.

A mi me sobra con salvar a Maloma,  de cosas que prefiero no imaginar.

Si cada uno de nosotros hiciera lo mismo,  este mundo ya no, pero el que heredarán los hijos de nuestros hijos, será sin duda el mundo mágico y seguro que todos soñamos.

Isabel J.

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