…día 31, hacia la Primavera

image

Lo nuestro.

No podía ser de otro modo,  debía acabar tal y cómo empezó,  así,  de golpe, sin saber por qué.

Realmente,  un por qué si que había: yo quería más y tú no podías dármelo.

Nadie te podrá hablar de mí,  porque nadie que conozcas me conoce. Así que nunca te dirán que me vieron triste, o feliz.

Nunca sabrás si encontré el amor en otros labios, si me fuí a otra ciudad o si me quedé en casa recordándonos.

Fue un amor con tanta nocturnidad y alevosía el nuestro,  que ni siquiera Cupido supo nunca de él.

Esa es la parte mala de los amores imposibles,  que ni los mismos implicados, a sabiendas de que son imposibles, se atreven a gritarlo a los cuatro vientos,  y termina como empieza, sin fuegos artificiales,  sin flores, sin amigos,  sin familia, sin pena ni gloria,  en silencio y en secreto,  como si jamás hubiera existido.

Es crudo contarlo así.

Y ahora qué lo leo, me doy cuenta,  que estaba abocado a no sobrevivir.

El Amor necesita de paseos, caricias, confidencias, amigos, cine, teatro,  cenas y fotos. Incluso te diría que necesita de una canción,  que bailar sin vergüenza y en público. 

El nuestro fué tan discreto, que ahora no tenemos ningún amigo que nos empuje hacia adelante, que es lo que hacen los amigos cuando sufres por un querer, o un desquerer.

No podemos bebernos las penas con nadie, ni tragarnos los mocos, ni secarnos las lágrimas,  que no caerán, porque supuestamente no tenemos motivos para derramarlas ni tú ni yo .

Qué absurdo amar así!

Lo nuestro no era amor, no de este modo, ahora lo sé!

Yo no quiero que me sigas, ni voy a ir a buscarte. Lo bueno de tanta distancia y de que sea invierno, es que al frío le cuesta menos quedarse.

Así que,  al menos que nos sirva de experiencia,  que amar a medias, nunca será amar. Un amor como el nuestro,  más soñado que vivido, no debe volver a repetirse. Ahora nos faltan horas de vuelo,  días de duelo, sueños a medias, y no duele tanto, porque en realidad no hay demasiado a lo que asirse, en este oscuro y frío océano en el que me he instalado a vivir.

Mis bulbos de Primavera,  esos que no llegué a presentarte, empiezan a apuntar maneras, y ya asoma tímidamente lo que será una flor impresionante.

Mañana,  o pasado mañana,  si nuestros caminos vuelven a tropezarse, haz como si no me conocieras, y deja que nos presenten de nuevo,  quizá así,  podamos al menos,  ser algo públicamente, Amor.

Isabel J.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s