desaprendiendo, día 9…

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Lo llevo fatal.

Esto de decir adiós,  prefiero evitarlo.
Aprendí a hacerlo,  por pura supervivencia,  pero duele, demasiado.

No hay rosa sin espinas!

Miro a mis padres, tras 54 años juntos,  y se me rompe la vida por dentro.
Ella en su postura orgullosa y esquiva. A Él,  que se queda sin aire cada vez que la ve. Conquistándola cada día. Obviando los años y la vida. Rosas, bombones, una tarta en forma de corazón… A él le importa lo más mínimo que ya no esté de moda ser un romántico,  y le roba besos a la menor ocasión.

Y todas queremos eso.
Un amor para siempre.
Un amor que dure, intenso, dulce, loco, tonto. Un amor que luche por tenerte, sin prisas, valiente. Amante, amigo, socio, cómplice. Ya si es buen amante, queda bordao!

Eso de “No necesito que nadie me diga cuando hacerte un regalo”,  “son rollos para vender”, “Yo te quiero,  ya lo sabes, no necesitas que te lo diga”, “te lo demuestro con mis actos”,  etc, etc, etc….

No nos vale!

Queremos las flores, las sorpresas,  los detalles en los días de diario,  y en los días especiales. Y te digo una cosa: si alguna chica te dice que no pasa nada si olvidas los aniversarios,  los regalos, el día de los enamorados.  Si te dice que no le importa,  créeme,  está mintiendo!

Probablemente, con unas rosas nos bastaría, somos así de tontas, y nos creamos expectativas que no suelen llegar a cumplirse.

Este creo que es el primer día de San Valentín que me compro un regalo, y sienta genial, para qué te voy a decir otra cosa. Aunque no deja de ser triste, pero es la cruda realidad.
Me harté de que llegaran fechas claves, sentada, esperando un regalito. Así que sin tan siquiera meditarlo, he caído en la tentación y me he autoregalado un bolso, porque sí, porque me quiero.

Puede que me hubiera bastado con un “No te vayas”, pero no lo dijiste.

Aceptaste mi decisión como si fuera algo que uno de los dos tenía que decir, sintiendo incluso algo de alivio de que fuera yo la que diera el paso.
Y lo peor de todo, es que la que se siente “abandonada”, como un cachorrito perdido, soy yo.
Curioso verdad? Soy yo la que te dejo, y me siento pérdida, abandonada, como si no me quisieras lo suficiente.

Si te vas y nadie te sigue, es que tomaste la decisión correcta.

Las mujeres complicadas, somos así de simples. A todo le damos mil vueltas.

Hoy hace frío, demasiado para lo que estamos acostumbrados, demasiado sin tí. Hoy, sólo necesito que aparezcas como si nada, que me cojas en tus brazos y quedarme dormida sintiendo tu corazón.

Supe que estábamos destinados a no ser, el día que empezó a apetecerme no sólo acostarme contigo. Yo tenía ganas de amanecer contigo.
Nos saltamos juntos tres o cuatro semáforos, rompimos bastantes reglas, incluso fuimos más allá de lo posible y al final, todo se ha disuelto, en nada.

No pienso decir :”de ese agua, no beberé”!, sobre todo cuando me muero de sed de tí.

Isabel J.

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10 comentarios sobre “desaprendiendo, día 9…

  1. Las evidencias no se pueden negar pero siempre se puede llevar toda esa desesperación y dolor a un nuevo proyecto donde no repetir los errores propios o no y salir victoriosos, animo y fuerza.

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