…no se lo cuentes a nadie

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Quedamos en un hotel coqueto,  discreto,  con encanto,  lejos de miradas curiosas y de conocidos.

Teníamos una larga lista de hotelitos desconocidos en los que citarnos, para reuniones de trabajo.

Aquella situación cada vez me gustaba menos.
Estar enamorado debe ser algo bonito.  El amor debe pasearse a la luz del día, debe besarse en público, incluso debe presumirse de él,  con orgullo, de la mano, presentarlo a los amigos,  a la familia,  a tus hijos, dichoso y emocionado por haber tropezado nuevamente con él.
Pero nosotros debíamos ocultarlo, como lo que era, prohibido.

Estábamos llenos de idas y venidas. No era por incompatibilidad de caracteres, falta de ganas,  monotonía ó cansancio.
Yo era consciente de que tenías un hueco para mí en tu vida, como tu amante, y yo quería ocuparla al completo, nunca he sido de conformarme con menos de lo que merezco.

Y tras varias semanas sin vernos,  nos empezó a faltar el aire,  y quedamos para cenar,  y decirnos adiós,  como tantas otras veces habíamos hecho.

Llegué impuntual a tu vida, lástima encontrarla tan ocupada.

Lo mío contigo es incontrolable.  Es verte y sentir la necesidad de perderme en tus brazos,  y aún sabiéndolo,  y aún no queriendo volver a lo mismo de siempre, me vestí con la etiqueta que la ocasión merecía, y me dirigí a tu encuentro, anhelando en el fondo, que me contaras, que tú tampoco podías vivir así,  que te pondrías el mundo por montera y defenderias nuestro amor, a capa y espada, cuál Caballero medieval frente a su Dama.

Somos fans de lo prohibido.

Hacía un día de Primavera extraño,  era gris, lluvioso, húmedo,  y un mal presentimiento me llevaba palpitando todo el día en el pecho.
Aún no estabas en el restaurante,  cuando el metre me acompañó a la mesa que tenías reservada,  al fondo del local.
Y allí me quedé,  esperando, sin que aparecieras,  sin una llamada,  sin coger el teléfono.
Una botella de Rivera más tarde, recibí un mensaje :

-Estoy en el hospital con mi mujer, un accidente doméstico,  nada grave. Te quiero –

Ese era el problema,  yo no era más que el segundo plato,  puede que el postre.

No eres tú amor, soy yo.

Isabel J.

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4 comentarios sobre “…no se lo cuentes a nadie

  1. Un relato muy realista y que todas las mujeres compartirían …
    Pero tengo una amiga , divorciada después de una unión muy difícil e infeliz , que prefiere su media-libertad: tiene un amante y aparentemente no le interesa compartirlo con otra mujer ….Por ahora!
    Yo lo interpreto como un verdadero terror a otras responsabilidades y a otro posible fracaso y pienso que al curarse de ese miedo , volvera’ como todas nosotras!

    Le gusta a 1 persona

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