los besos perdidos…

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En todos los cajones del mundo, existen calcetines sin pareja, y eso es una realidad tan tangible como que  los días empiezan y terminan.

Si el calcetín en cuestión es uno de tus favoritos,  te preguntarás durante un tiempo que pasó .  Lo buscarás en otros cajones, en el bombo de la ropa sucia, dentro de la lavadora. A mi incluso me llega a dar rabia perder justo el que más me gusta.

Ya, ya sé que hablamos sólo de un calcetín , pero era mío.

No me deshago del par desparejado,  con la esperanza de volver a unirlos  algún día. Y allí se queda, arrinconado poco a poco en el cajón,  insignificante,  solitario,  perdido al fondo, a la izquierda de la nada.  Hasta que un día ordeno  y mi calcetín desparejado aparece entre mis manos nuevamente.

!Vaya¡ , ¿aún sigues por aquí?

Inevitablemente tenía los días contados y termina en la basura. Días después,  con toda seguridad,  aparecerá su pareja,  y ya nadie le pregunta donde ha estado este tiempo,  es desechado de manera inmediata, que es lo que se merece por desaparecer durante meses.

De todos modos,  esto no ocurre con los besos. Hay cientos, miles, millones de besos que jamás dimos, que nadie nos dio nunca,  y que estaban ahí, en tus labios,  llenos de ganas por venir al mundo, por sentir, se perdieron,  no se sabe donde,  nadie pregunta por ellos.

Al primer beso,  le cuesta llegar. No suele nacer así sin más,  necesita semanas, meses, hay veces que años, en ocasiones, jamás ve la luz.

¿Te has preguntado a donde van esos besos que no das? 

Recuerdo a un chico del instituto que me gustaba muchísimo,  un par de años mayor que yo, y que ni siquiera me veía.  Él debería haberme dado el primer beso en los labios,   y esos besos,  los suyos, se quedaron en stand by, aplazados esperando un mejor momento para nacer.

Mi primer beso me lo dio un amigo de mi hermana que vivía en Madrid y al que sólo veía en verano. Aquel verano, el de mis recién cumplidos 16 años, una tarde,  al caer el sol, en la playa, me beso tímidamente.  Beso que yo no devolví,  ahora lo sé. Supongo que lo recuerdo porque fue el primero,  pero nunca se repitió.  A partir de entonces,  nos dedicamos a evitarnos. Incluso hoy en día,  si coincidimos por casualidad,  nos limitamos a dedicarnos media sonrisa de lejos, a modo de saludo cortés.

Chema,  que así se llama el chico del instituto que debió besarme la primera vez, lo hizo años más tarde. Era de esos amores de instituto que te tienen enganchada durante años.  Coincidimos en una boda,  ambos desparejados, y empezamos por recordar viejos tiempos,  hablando de profesores y temarios. Ya avanzada la fiesta, terminó besándome,   por el efecto de cava mezclado con las ganas guardadas desde hace años en mi cajón de los besos no dados. Y no me gustó.  No era ni de lejos lo que en mis sueños de adolescente había imaginado. Y se convirtió en otra persona que saludo de lejos, si no puedo evitarlo.

Yo no sé si los chicos recuerdan estas cosas,  los besos que no dan, cuando deben,  yo no consigo olvidarlos. Y es que si no los das en su momento , terminan siendo una cosa rara , y nunca serán ese beso que debió ser , lleno de ganas y deseo , intenso , largo , dulce . Esos besos se pierden en la nada, se quedan sin nombre, sin historia y sin futuro .

Son besos no dados, besos perdidos , muertos en el limbo del no ser. 

Desde mi primer beso, hasta hoy , ha habido muchos besos , justo en su momento dados , y otros muchos que nunca se dieron , y que he aprendido con los años , y con los daños, que aquellos besos que no dí , es mejor no guardarlos en ningún sitio , desecharlos desde el minuto uno , porque ya luego , estarán caducados y pueden llegar incluso a sentarte mal y provocarte una indigestión . Pasa igual con el amor . Si hay que aplazarlo , si no nace cuando lo sientes . Si se interrumpe porque no lo encuentras en el momento adecuado , olvidalo , ya luego estará pasado de cocción , y no servirá ni para hacer caldo .

No dejes para mañana los besos que puedas dar hoy , todos , tienen fecha de caducidad . 

Amor

No me guardes besos

A mí muérdeme la boca

Aquí

Ahora

Que mis labios

Se queden llenos

Del sabor de tus besos

Tatuados de pasión

A fuego

Isabel Jiménez

 

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22 comentarios sobre “los besos perdidos…

  1. Opte por una caja (la escogí robusta y bonita), para guardar todos aquellos que encontraba sin pareja, por si algun día aparecía uno de ellos por algún rincón… La caja espera. La caja sigue que sigue llena.
    Uno de sábado.

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  2. A ver. Esa velada puya hacia la malvada indiferencia masculina me ha dolido. Sutil, pero ponzoñosa.
    Vale que los chicos podemos tener el romanticismo larvado durante muchos lustros, e incluso hibernado por los restos. Cosa distinta es que no recordemos lo que nos hizo sentir, si es que eso se produjo. Y aún más distinto si se espera de nosotros la detección de ese deseo furtivo no expresado en modo alguno, y que se supone que nosotros hemos de adivinar en vaya usted a saber la respuesta, la caída de ojos o la variación de una octava que se empleó para rechazar una cita, y que en realidad era una “clara” aceptación de la misma.
    Bromas aparte, no puedo coincidir en la caducidad de los besos no otorgados o aplicados. Simplemente se reservan para esferas espacio-temporales venideras, en los que su ejecución esté debidamente justificada. O al menos, déjame que exponga esta desiderata de un romántico incurable, aunque masculino.
    Muy bonito post. Muy triste, muy cierto, muy íntimo, muy común.

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    1. Gracias Allamas, eres el único que se ha atrevido a decirlo públicamente. Realmente, y por aquello tan sabido de la caballerosidad, los hombres no habláis de las mujeres, así que desconozco si recordáis vuestro primer beso, o sencillamente pasó a ser uno más de muchos, espero que no.
      A veces me gustaría ponerme en vuestra piel, hablar con vuestra voz, contarlo con vuestras palabras. Puede que lo intente, ha sido afortunada de conocer a muchos hombres sensibles y sin coraza.
      Un abrazo

      Le gusta a 2 personas

      1. En mi caso, solo tienes que acudir al blog. Ahí están, camuflados, el primer beso, el primer amor, los desamores, e incluso los episodios de reencuentro en bodas al que hacias mención (“El Hilo De Ariadna”)
        No hace falta romper la caballerosidad para expresar los sentimientos. Solo hay que ser un pelín discreto

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  3. Te rompería la boca a besos, pero… (Siempre hay uno).

    La distancia, el tiempo, tu pareja o la mía?. Tal vez estamos solos y los besos, como alguien comento mas atrás, estarán en la caja cósmica esperando, no la aparición de la pareja, sino el llamado a la acción.

    Gracias.-

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  4. Los besos están en peligro de extinción constante. Tienen sentido en su momento, en su ecosistema. Si se rompe el equilibrio ya no tiene sentido su existencia. ¿Devolverías a la vida mamuts o dinosaurios sabiendo que ya su ecosistema no existe? ¿Qué sentido tiene? Lo mismo con esos besos, esas relaciones rescatadas en “Fakebook”.

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