viviendo en el caos, mátame dulcemente… 

-Uauhhhhh!!!, es una nueva faceta tuya, me encantan. Quién es el modelo.

Es él,  no es ningún modelo,  es mi amor,ya te he hablado de él papá! 

– Cuantos años hace que nos conocemos?  Veinte? Treinta? Estás segura que existe, Verónica?

– Esta vez es real mi querido Doctor!  Me ha dicho que me ama. Él me quiere y siempre busca un momento para verme. Su forma de amarme, cuando me ve, como me mira, sus caricias,  el brillo de sus ojos, sus manos…. Me gusta oírlo describiéndome los viajes que haremos,  o como será el estudio que va a ha hacer para mí en su casa, para tenerme más cerca….

-Has comprobado lo que tantas veces te he dicho?,  no quiero desilusionarte,  pero hazlo, asegúrate,  desanda tus pasos con él,  comprueba los movimientos de tu tarjeta,  las llamadas de teléfono,  pregunta en los restaurantes….

-No quiero hacerlo!  Confío ciegamente que es verdad,  sé que él me ama,  puedo sentirlo,  PUEDO OLERLO EN MI ROPA, AÚN SIENTO SU PRESENCIA EN MI CUERPO!!!  Eso no puedo haberlo imaginado! 

– Está bien!  No quiero disgustarte. No es necesario que me levantes la voz. Habla con él y fija un almuerzo conmigo,  dile que quieres presentarle a un viejo amigo,  un amigo de la familia. Sólo así me quedaré tranquilo y sabré que vas a estar bien. Sólo quiero lo mejor para ti querida niña. Dile incluso,  si te sientes preparada, que quieres presentarle a tu padre.

Y me refugié en sus brazos,  buscando el calor, el amparo,  de aquel padre al que jamás conocí. Según Victor, mi querido Doctor,  me encontró en los pasillos de una de tantos orfanatos estatales,  que visitaba más por caridad que por amor a su profesión,  intentando redimirse por la muerte de su única hija, a la que nunca atendió personalmente. Aquello fue un trágico accidente,  pero nunca se lo perdonaría,  y así fue, como yo, una niña perdida entre montañas de papeles,  llegué a engrosar la lista de “sus protegidas”.

Como por arte de magia, salí del sistema y pasé a formar parte de su familia,  viviendo en su casa,  junto con otros tantos niños que esperaban una familia de acogida,  o lo que era infinitamente mejor, unos padres. Su posición,  tanto política,  social,  como económica,  le permitía tener una especie de institución privada. Lo que hoy denominan un hogar tutelado. Aunque yo nunca salí de él,  no del todo.

“….vive en su mundo particular,  llena los huecos con personas imaginadas, que sólo existen en su mente. Lo vive de una manera tan real que desarrolla sentimientos hacia ellos. No está preparada para vivir de manera independiente…. “

Ese era mi diagnóstico año tras año.  Llegué a ser consciente de ello todo el tiempo y eso significó que pudiera llevar una vida normal,  fuera del halo protector de la casa de mi padre adoptivo, mi querido Doctor,  sin alejarme demasiado,  consultándole hasta el menor de los movimientos.

La terapia de años, adiestró mi mano,  sacando de mi cabeza a todas las personas que habitaban en su interior,  plasmando su realidad más oculta en mis cuadros,  lo que me hizo llegar a tener cierto nombre en el mundillo, y que mis obras se cotizaran incluso en el mercado negro: un V. Bullejos podía alcanzar fácilmente los 10.000$ en una subasta privada.



Ahora era mi propio padre,  mi psiquiatra el que me pedía que hiciera de detective y averiguara si Carlo era realmente mi amor, o sólo lo estaba imaginando. Y tenía razón,  esto lo había vivido muchas otras veces. Amigas, tías maternas, compañeros de trabajo, fiestas de graduación,  periodistas, vecinos…., todos invisibles,  todos fruto de mi mundo interior. Y yo no quería renunciar al amor de mi vida,  aunque si quería seguir llevando una vida medio normal debía ponerme el disfraz de Detective,  tomarme en serio mi enfermedad y seguir adelante asumiendo las consecuencias.

Paso 1: registro de llamadas….

Carlo me había regalado un teléfono,  sólo para hablar,  sólo para nosotros.  Era imposible revisar las facturas porque estaba contratado a su nombre. 

Paso 2: viajes, cenas, hoteles… 

No había ni un solo cargo en mis tarjetas que reflejara nuestra historia de amor. Él jamás me dejaba pagar una sola copa,  era todo un caballero y a mí me encantaba que se portara como mi caballero andante. De aquí tampoco iba a sacar indicios de su existencia. 

Paso 3: preguntar en los sitios que frecuentábamos 

Esto aún resultó ser más complicado.  Yo siempre intentaba ir a lugares discretos, ocultos y poco concurridos. El nombre de mi padre era más que conocido y por extensión el mío,  y mi leyenda negra: ataques violentos, crisis en público, intentos de suicidio…,  un sinfín de episodios,  la mayoría inventados por el halo de periodistas que solía seguirme intentando buscar un nuevo escándalo que vender en prensa rosa, no ayudó a que nos recordarán en los lugares que frecuentábamos juntos. 

Paso 4: Julia…

Tras años de persecución,  había llegado a entablar una amistad sincera con Julia.  Ella hacía los reportajes para mis exposiciones y celebraba conmigo cada venta.  De vez en cuando firmábamos una exclusiva y juntas escogíamos una causa benéfica para niños,  a la que donar los sustanciosos beneficios que daban mis fotos,  mi casa, mi vida, mi triste mundo inventado.

Ella no sabía nada de Carlo, incluso lo buscó en Internet,  en archivos de la policía,  NADA,  NO EXISTÍA. 

Me hizo el favor de acercarse a su casa,  esa casa en las que tantas noches había pasado y de la que conocía la dirección de memoria. 

André Bonuzzi vivía en aquel loft,  pero yo no conocía a ese hombre,  al menos,  no lo recordaba, y desde luego,  tras el relato de Julia,   André no era ni podría ser jamás el hombre del que me había enamorado. 

Tras dos semanas de investigación,  no encontré ni una sola prueba de la existencia de Carlo. Aquello era mucho más de lo que podía soportar a estas alturas de nuestra relación: dos años de amor imaginado es excesivo para cualquier persona y más para una mente desequilibrada como la mía. Decidí cortar por lo sano. Si era capaz de inventar caricias,  besos, orgasmos,  durante dos años al menos para mí,  prefería terminar aquí y ahora con todo.

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Siempre fui alérgica a los antibióticos,  así que sería suficiente una sobredosis mezclada con somníferos y terminaría con todo aquella misma noche,  sin sentir nada. Moriría dulcemente.

Redacté un testamento improvisado,  donde lo dejaba todo a niños como yo, niños abandonados a su suerte. Al fin y al cabo, mi única familia era mi Doctor,  mi mentor, mi padre,  y él no necesitaba mi dinero. Al menos,  conseguiría que se sintiera orgulloso en el último momento de su única hija .

Escribí un mail a Julia , programado para que lo recibiera tras mi muerte , detallando lo que quería que publicara . Una especie de exclusiva a mi única amiga en el mundo . Ella sin duda sabría que hacer con toda la información que le estaba regalando .

Y yo , sería por fin libre para vivir mi amor con Carlo , sin reglas , sin normas , y sin pasos a seguir . Pudiendo pasear libremente de la mano por el mundo , sin miradas indiscretas , libres para amarnos .

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MUERE VICTOR BULLEJOS EN EXTRAÑAS CIRCUNSTANCIAS .


Continuará….

Isabel Jiménez & Diego López Atienza .

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11 comentarios sobre “viviendo en el caos, mátame dulcemente… 

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