…28… (como si nada)

..como si nadie, como si nunca..

¿De verdad debe ser tan complicada la vida? . ¿Todo tiene que ser tan cuesta arriba?. 

Cuando no hay una cuesta de subida o de bajada, nos montamos en unos tacones y lo complicamos todo . 

Hace nada he descubierto las plantillas de gel -bendito invento- ya se nos podría haber ocurrido hace 20 años y la de “sinsudores ” que nos habríamos ahorrado. 

Porque andar con tacones duele, puede que no las dos o tres primeras horas, pero después de eso y de estar con el pie en una posición extraña te entra una mala leche y un mal cuerpo que ni el ibuprofeno en vena te quita. 

Con lo bonito que es andar descalzo y con los tacones en la mano de vuelta a casa de una boda o un sábado por la noche.

-Y digo yo : ¿Qué necesidad hay?

Pues no Señores,  la ropa sienta mejor aunque lleves un vestido largo y no se vean los zapatos!.

 Y que conste que yo soy la primera en llevar siempre tacón,  por prescripción médica claro está,  lo mío no tiene razón de ser salvo que llevara unos “Manolos”. 

El tema zapatos,  es muy parecido al de los hombres. 

Algunos ,no hay quien se los ponga. 

Otros,  tras semanas de ir poniéndotelos de a ratitos, parece que por fin no duelen. 

Y luego están los que te gustan,  que además no te hacen daño y que te pegan con todo. Yo tengo incluso alguno que he llegado a comprar en todos los colores disponibles -hablo de zapatos. 

Los que te gustan pero los ves infantiles o muy jóvenes para tí. ..

Los prohibitivos,  por precio o porque están casados -aunque te entren al milímetro – en el pie. Si es un zapato prestado no deberías encariñarte,  porque jamás será tuyo.

Los que de entrada pensaste que no iban con tu estilo y luego ves que ni te vienen grande, ni te duelen y aún así,  te hacen daño -ahora que empezabas a cogerles cariño.

Tenia unos zapatos joya,  que compré para una boda, y no me hicieron daño en toda la noche. Nunca más me los pude meter.  Es un misterio en la tercera fase. 

Y se quedan arrinconados en el vestidor o en el alma, somos así de tontas. Es como si los pies fueran a encoger, la piel a ceder o las personas a cambiar. 

Y nuestro corazoncito va llenando la maleta de zapatos que te duelen y de amores que no te supieron ver. Esperando un milagro o respuestas a las preguntas que jamás se respondieron.  Puede incluso que esperando unas plantillas de gel. 

Isabel J. 

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6 comentarios sobre “…28… (como si nada)

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