…Corazón que no siente 

Aquel invierno compartimos confidencias, risas y cama. O cama , risas y confidencias.  Yo creo que es independiente el orden de los factores en cualquier aspecto de la vida, si en medio de una relación siempre se comparten risas y respeto mutuo. 

Era fantástico  estar enamorada de Max. Creo que es el hombre más maravilloso, atento, paciente y romántico que he conocido. Sorprenderle mirándome embobado cuando pensaba que no lo veía,  despejaba siempre cualquier duda que tuviera al respecto sobre sus sentimientos o sus intenciones dentro de aquella relación que teníamos : “Sin condiciones ni condicionantes”-como solía decir. 

Su bar. Roberta . Mi trabajo. Gómez. Nuestros paseos juntos. Las sesiones de cama buscando “el origen de la fusión nuclear “…. Nunca hablamos de nuestra vida anterior. Nunca nos preguntamos por otras relaciones, otros amores. Tampoco hablamos nunca de sentimientos. 

Aunque un día volvió ella a su vida. Allí estaba, instalada en el apartamento de la Señora Villella como si siempre hubiera formado parte del decorado .

Me la tropecé de golpe al volver de uno de mis viajes de trabajo. Un reportaje fotográfico en España me mantuvo lejos casi tres semanas. 

Tres semanas llenas de largas conversaciones telefónicas,  de tequieros llenos de sentimientos que se incrustaban en mi corazón haciendo hueco, con intenciones de quedarse a vivir. 

Tres semanas que me parecieron años .

Años que parecían haber transcurrido entre Max y yo al regresar a su vida y encontrarme a una Esposa instalada en su pequeño mundo. Una Esposa de la que yo desconocía su existencia. 

Sólo hice una pregunta : 

-¿Vas a dejarla?

– Jamás – Fue su respuesta. 

Tras aquello hubo demasiadas idas y venidas. Me había enamorado y creo que Max también.  Así que hice un máster en laprofesióndeamante . 

Nunca llegué a verme en aquel papel. 

Casi dos años después ,  decidí cortar por lo sano (*cortarporlosano=evitar cualquier contacto del tipo que fuera con Max). NADA. Es el mejor modo de olvidar -ojos que no ven , corazón que no siente. 

Cuando nos conocimos algo internamente me decía NO, y yo decidí hacer caso omiso a aquellas advertencias y seguir mis impulsos más primarios. Ahora , tras casi un año de distancia de aquello, él sigue diciéndome tequiero de vez en cuando. Sigue viviendo con su señoraesposa . Yo sigo dispuesta a olvidar , instalada lo más lejos posible de su vida .

 Hay un mar de distancia entre nosotros .
Isabel Jiménez 

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