…arriba

Por si aún no lo sabes : la vida es como una noria. Unas veces estarás arriba, otras , abajo.

Lo único que puedes hacer , es aprender a nadar en aguas bravas. De ese modo, cada vez que te toque bajar, conseguirás mantenerte a flote el tiempo suficiente para no sucumbir al temporal.

La tormenta, nunca es tan terrible como puede parecer antes de que llegue. Somos de naturaleza aprensivos . Pensamos que moriremos de dolor ante cada accidente. Cada intento de amor fallido, sentimos que podemos rompernos en dos aquí y ahora. Pero no ocurre.

Tenemos una capacidad asombrosa de adaptarnos al medio y seguimos a flote a pesar del sentimiento de asfixia.

Nuestro principal problema, es la ilusión. Imaginamos lo que puede ocurrir en el futuro ante cada nuevo rayo de luz que vemos en la distancia y cuando llegamos a alcanzarlo y no era ni tan brillante ni tan especial, nos hundimos solitos un poco más, sin necesidad de que nadie venga a empujarnos hacia el fondo.

Eres tú el que lo hace. No busques culpables porque no existen. Sobre la culpa ya he escrito mucho , pero parece que ni yo misma lo entiendo : debemos liberarnos de ella y de paso liberar a los demás.

Buscamos el amor incansablemente en la familia, en los otros. Amor y reconocimiento van de la mano. Cuando no lo encontramos, nos falta el aire, y aparecerán los culpables. Pero no es cierto, jamás lo es.

Si no te llama, si no te escribe, si quiere compartirte, si sientes que no te quiere como tú quieres. No te tratan como tú lo harías, si hay más NO en la balanza : te estás equivocando de camino.

¡Este tiene que ser mi año!.

Me jode muchísimo oír esa frase. Tienes un exceso de futuro que te arruina todo el magnífico presente en el que vives. Tú mismo no dejas que la vida te suceda.

Si lo que recibes con lo que das no es lo que esperas: deja de esperar y disfruta del camino. Limitate a ser tú, sin pensar en los demás. Deja de esperar premios tras cada nueva acción y sigue caminando sin mirar atrás.

El problema está en esperar cosas de los demás. Cada persona es un mundo aparte y si esperas que encaje con el tuyo, solo conseguirás sufrir.

Cuando por el contrario te dedicas a ser tú, a no esperar recibir nada de nadie: ni palmaditas en la espalda, ni amor, ni recompensas, agradecimientos o subir al podium tras cada nueva competición, probablemente no llegues al éxito, pero disfrutarás el camino cada día y dejarás de decir que “este tiene que ser mi año”.

Haz que sea tu año, sin que dependa de nadie.

Date permiso para decir NO cada vez que te sientas engañado. A veces, no es que esperes demasiado de los demás. Son los otros los que dicen que harán esto o harán aquello , y no lo hacen.

Me acaba de ocurrir y no me ha gustado nada. Si la solución es discutir, yo prefiero no hacerlo. A ciertas edades hay cosas que no se pueden tolerar . Si os sirve de consejo, o de ejemplo, yo sigo mi camino sin mirar atrás, aparto directamente a esas personas de mi vida : y sienta estupendamente.

Tras 40 años sin haberte conocido, puedo seguir otros 40 más sin saber que existes.

En este caso hablo de una amiga , pero se puede hacer extensivo a la familia que no te valora, los jefes que no te aprecian, el amor que no te da ningún lugar en su vida…

Puedes hacer con tus afectos lo que te dé la real gana, porque son tuyos : no los desperdicies. Deja de darlos al primero que llegue.

Con la cabeza bien alta,

en lo más alto de la noria,

comienzo un nuevo año

sin tí.

Ni arrepentida

ni encantada

de haberte conocido

me libero de tu culpa

y que cada palo

aguante su vela.

Isabel Jiménez

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