…despacito

Una día,  sin buscarlo, sin esperarlo, sin presentirlo . Sin premeditación y con alevosía. Incluso con el agravante de la nocturnidad, el AMOR va y se tropieza contigo.

Y te llena la vida de besos,  y te sientes más joven y te ves más guapa y te da un vuelco el corazón cada vez que te llama.

Los abrazos se instalan en tu vida. Se quedan ahí,  piel con piel,  corazón con corazón. Latiendo al unísono,  queriendo fundirse en tu cuerpo, uniendo almas que se desconocían hasta ahora y que de pronto saben que era justo ahí donde siempre debieron estar.

Y tú  que ya no creías en nada, comienzas a creer en el destino. Y en esas cosas que cuentan que siempre les pasa a otros. ¿Y por qué no? : en esas almas gemelas , errantes que vagan por la eternidad hasta que consiguen reencontrarse.

Déjate invadir de mariposas. Te quitan el sueño y el hambre. Te pintan los ojos de un brillo especial.

Aunque las huyas, terminan anidando. Se hacen hueco poco a poco hasta que una mañana notas que vas andando a dos  palmos del suelo,  que nada te puede rozar.

A esas, mejor tenerlas respeto. Cuidado con las mariposas. Ve despacito con ellas pero no te resistas,  será peor. Luego llegan los sueños.

Incumplidos, me nacen por esporas a cada paso, ellos son así, van a su aire, van a lo suyo! . Arrastrados por el viento, de levante.

Los Sueños, si han de nacer en algún lugar, qué nazcan en Tarifa, en Punta Paloma , o en La Cala del Aceite…., lo más al Sur posible, con Cádiz en las entrañas !

Mi sueños tienen olor a sal , saben a mar, a ostiones, a erizos, a comparsa y  habenera, saben a La Caleta y saben a Jerez . Saben a tí.

Teñidos del color azul de los Mares de mi tierra, que más que bañarnos nos cubren, ejerciendo ese derecho de pernada,  milenario , heredado de otros pueblos, otras culturas, Atlántides quizás fuímos. Mis sueños duermen contigo.

Y en eso ando, esquivando mariposas,  durmiendo poco por no soñar,  intentando no dar besos, por que no me descubras los sueños, que son míos, y son tuyos y si quieres , compartidos !

Tengo de sobra….

Isabel Jiménez

…loco

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Que bebas los vientos por mí.

Que me persigas con la mirada, como un lobo hambriento.

Que te inspire tanta ternura como lujuria.

Ser tu amiga. Tu cómplice. Tu compañera. Tu amante. Tu mujer. Tu consejera. Tu hogar. Tu solución y tu perdición.

Quiero que tu mente escape a pensarme si no me tienes cerca. Quiero ser las más guapa vista por tí.

Yo quiero ser tu todo. Quiero ser cómplice de tus días. Responsable de tu insomnio. Culpable de tus agujetas. Quiero ser una okupa de tus pensamientos. Quiero quedarme a vivir en tus noches. Quiero no dormir contigo.

Quiero que me mimes como a una niña pequeña.

Quiero que sientas que se te sale el corazón por la boca si no me tienes cerca.

Que tengas un nudo en el estómago cada vez que vayamos a vernos y no dudes que son mariposas.

Que sepas que tus sentimientos son nuevos porque los estrenas conmigo.

Que te muerdas la boca para no decirme que estás loco por mí.

Isabel Jiménez

querer volver a querer

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Lo recuerdo, porque no quiero olvidarlo.
Para no repetirlo, y, realmente porque fue importante.

Era invierno, aunque no hacía demasiado frío aún, y me reconociste en un bar cualquiera.
Casi inmediatamente empezamos a hablar como dos amigos de toda la vida, que se ponen al día de sus vidas:
Los niños, el trabajo, el amor.. .
Imaginábamos personajes de otras épocas, historias de tazas de té y damas de compañía en Palacios ingleses, dónde tu me cortejabas pacientemente, con viejas cartas, de papel amarillento.
Inventamos un mundo posible, dónde los dos éramos libres para amarnos cuando y cómo quisiéramos, como tema central, aquellas tazas de porcelana y té de flor de loto con canela y menta.
Poco a poco fuimos creando nuestro propio mundo paralelo, ajeno a todo (es lo que tienen de malo, los mundos paralelos).

Así fue durante unos años. Mezcla de placer, culpabilidad y ficción.

Poco a poco me fui alejando.

A días, a trozos, a partes.

En tí me dejé el amor.

Y por no decirnos, ni nos hemos dicho adiós, por si un día queremos volver a querernos.

“Querer volver a querer”

¡Suena chistoso!.
Hay días, que sin querer, me da por pensar que no fue real, que nunca me quisiste, al menos no como yo lo hice.

Puede incluso que nunca te quisiera en la justa medida. Estas cosas del amor y el equilibrio jamás tienen compensada la balanza.
El resultado es, que de tanto fingir que no éramos nada, se ha hecho realidad, y estamos en el mismo punto en el que empezamos, antes de conocernos, dónde nos miramos de reojo, pero no nos conocemos.

Curioso el karma, nos pagó con la misma moneda.

Isabel Jiménez

…las cosas que importan

LAS COSAS QUE IMPORTAN

Me besó, tan lentamente, que se erizaron todas

y cada una de las aristas rotas en mi alma…

 

-¡Mándeme su curriculum, por favor!

-¿Mi curriculum? -inquirió sorprendido…

 

Y me trajo uno de esos,  informales, dónde hablamos de títulos, experiencias en empresas, y méritos tontos.

 

-¡Se equivoca caballero!

 

Yo necesito saber qué es lo que le hace romper a reir, a llorar…

Solamente para romperme con usted.

Si se para a ceder el paso a una Señora. Le retira la silla o le abre la puerta del coche. Si al despertar por la mañana, la coge entre sus brazos, la estrecha con fuerza, dichoso y sorprendido de tenerla a su lado, y mirándola a los ojos, le dice: ¡ Buenos días mi Amor!. Si sabe usted acariciar con dulzura. Si muerde los labios al besar. Qué es lo qué le hace temblar….

Necesito que me cuente si le gustan los niños. Si dedica parte de su tiempo a sus mayores, y los oye con respeto.

Quiero que me cuente el nombre de sus perros, esos amigos a los que no ha olvidado, que se le encoge el corazón al recordarlos. Quiero  ver sus lágrimas al borde del precipicio de los ojos cuando menciona sus nombres, cómo si aún lo oyeran. Eso es de lo más importante.

Quiero que me hable de esos amores que siguen con usted, porque usted es del que nunca olvida un amor, porque siempre que ama, ama de verdad.

Necesito saber de sus manías, de sus gustos, si prefiere la cocina para desayunar o para hacer el amor.

Si es usted un amante de la oscuridad, o preferiría amarme en la playa.

¿Qué fruta le gusta?
¿Café, té, dulce, salado?
Y su helado favorito, ¿chocolate o turrón?
¿Mar o montaña?
¿Jamón o marisco?
Cuando dice usted “te quiero”, ¿le sale del corazón, o sólo son palabras?

¡Esas cosas importantes, esas son sólo las que quiero saber!
¿Quisiera usted contármelas?

Tengo un problema caballero : me  muero por sus besos!

Isabel Jiménez

…el cortejo de los Flamencos

Había un pequeño rastro de tristeza en lo profundo de su mirada café.

Sentía sus ojos clavados en mi cuerpo y desaparecía cualquier duda sobre la inmensidad del Universo, el cambio climático o la migración de los flamencos.

El tiempo andaba raro. Pasábamos de la lluvia al sol y viceversa.

-Estoy pensando en cambiar de coche , dijiste.

Este catálogo es de una edición única y limitada, aprendételo.

-Cuando más te aprendo, más me gustas.

Isabel Jiménez

…tisana de amor

Ya no me conformo, con menos de lo que merezco.

No tengo ni que pensarlo.

Mis NO, son NO, jamás son un “ya veremos “.

Para ese encontrarle a todos y a todo motivos, ya no tengo tiempo.

Porque hay motivos que no tienen razón de ser y para esos, que son más más cabezoneria infantil que razón , el tiempo se me terminó.

Yo me instalo en el mequiero.

Me quedo en el megusto.

Soy fan de vivirenmicasa.

Sólo dedico tiempo a quién merecelaalegria.

Estoy para quien me ve, contodosmisdefectos.

Para ese amor que no intenta cambiarme.

Que sin él, no sería la misma YO, y es esa YO tan suya, la escoge cada mañana sólo por respirar juntos el mismo aire, a golpe de besos locos, sin prisas.

Besos repletos del ansia de la pasión de tenernos. Envueltos en el deseo de poseernos.

Porque eso es lo que quiero en mi vida:

Un amor que me elija cada mañana

Los días de Sol y los días de Lluvia

Y si hace falta , que llore conmigo, y me coja de la mano y me bese bajo cada farola.

Que no medite los contra, porque pesa más en su balanza mi YO.

Y se tire al vacío conmigo.

Que arriesgue y me gane.

Que sepa que estamos en el mismo barco.

Que juegue a enamorarme y lo consiga.

Un amor que me quiera toda. Que me quiera entera. Que me quiera suya.

Porque sabe que soy el camino que siempre lo estuvo esperando.

Y mueva sus destinos con los míos, y hagamos que tropiecen. Que se choquen y se mezclen. Y emulsionen.

Tisana de amor para el Otoño.

Isabel Jiménez

…el arcoíris de Marina…

¿Sabes esas cosas que ni sospechas que te pueden ocurrir a tí,  y van y te pasan, todas,  al mismo tiempo ?

Todo junto,  las peores noticias. Como en una tómbola a la que no querías jugar,  te la juegas todo a ganador y pierdes. 

Yo estaba casada. Felizmente casada.

Era. Soy guapa,  simpática,  inteligente,  trabajadora, y conocí a un hombre increíble,  un día cualquiera,  en mi pequeño negocio. 

Apareció a media mañana,  buscando un regalo especial. 

– Joyería, que suerte tienen algunas- pensé. 

Me pidió unas tarjetas para escribir notas, tras casi una hora eligiendo pendientes y haciendo,  a modo de favor personal, que me los probara. Tonteando abiertamente conmigo. 

I Love You mam…. 

Mi corazón dio un vuelco. Unos eran para su madre. Y los otros? 

Sacátelo de la cabeza Marina. No es más que un cliente amable, como tantos otros. 

Al día siguiente,  un mensajero inundó literalmente mi pequeña Joyería de rosas, y un paquetito con una nota:

-Paso a recogerte a las nueve. Dí que sí! 

Diez años más tarde tenemos dos hijos preciosos, una vida juntos,  una hipoteca, y un matrimonio roto. 

Según Morgan,  la culpa es de una compañera de trabajo,  de la que se ha enamorado,  casi diez años mayor que yo, y que él.  

Y es que mi maridito trabaja mucho y viaja mucho por trabajo. Y ya sabéis lo que pasa: el roce hace el cariño.

Puede que yo haya ido distanciándome.  Los niños,  el trabajo,  los viajes y la vida hicieron el resto.  Eso y un conato de cáncer que me ha tenido mal y bastante preocupada unos años. Todo junto,  mezclado,  sin agitar y sin aceitunita han hecho el resto. No una compañera de trabajo. 

Eso no es verdad,  echarle la culpa del final del amor a otra persona, es solamente una excusa fácil. 

Ella, pobre Señora, a la que de momento no me apetece conocer, solamente pasaba por allí,  cuando todo estaba roto.

A Morgan se le había terminado ese amor tan grande que le hizo comprarme unos pendientes de diamantes el mismo día que nos conocimos. Que me ponga los cuernos nunca será culpa de otra persona. 

Aunque parezca civilizada, la realidad es que me llevan los diablos, y si me la llego a tropezar: que Dios la coja confesá,  que no respondo,  y es que alguien debía tener la culpa de que mi amor me pidiera el divorcio a sólo tres días de una nueva intervención en el pecho,  para extirpar nuevos y sospechosos nódulos. 

Ahora,  pasado ya lo peor,  y con los resultados médicos en la mano, que dicen que todo está bien,  respiro hondo y siento que ha sido mejor así que seguir llevando cuernos y vivir en la ignorancia. Él no es mala persona y un padre increíble,  y bueno,  no escogió el mejor de los momentos,  pero tampoco hay momentos apropiados para pedir el divorcio,  eso, todos lo sabemos.

Me queda una larga vida por delante y mañana saldrá también el arcoíris para mí. 

Isabel Jiménez