…insomne

Tras una larga noche de insomnio grité al mundo:

¡SÁCAME DE TUS SUEÑOS, o vuelve de una puta vez…!.

Isabel Racero

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…sin atajos

De frente, recto o en zigzag, jamás cojas un atajo, no conseguirás llegar antes, nunca, te lo prometo.

Charcas hay demasiadas y parezcan lo que parezcan, hay barro dentro, créeme.

Los atajos no conducen a nada bueno.

Si tienes dudas, elige el camino de frente, mirando siempre a la cara. Con dudas, jamás adelantes.

Sapos negros, brujas malas (feas, con verrugas en la cara).

Caminos oscuros, más cortos, con promesas a la carta y sin fecha, ni meta ni final, ni nada.

A lo peor un día, descubres que el camino complicado, el difícil, el largo, era el camino correcto.

A lo peor un día descubres que la felicidad no estaba al final del camino, que la felicidad fue andarlo completo, sin atajos.

Isabel Racero

…tanto

Nos perdimos, y fue tan difícil olvidarte, tanto, como parir un nuevo día lleno de luz de amanecer , de los colores imposibles de una puesta de sol, de hacer nacer un arcoiris tras la lluvia, de ver animales en las nubes.

Tan difícil de lograr, tanto, que aún no lo he conseguido.

Isabel Racero

…volver a tropezar

 

Frases hechas, palabras bonitas y el Amor de fondo.

Aceptas, olvidas, te conformas. Con la piel ansiosa por parir caricias nuevas.

Tu vida completa en apariencia, con esa falta de ternura que te corroe por dentro.

Sin besos. Sin tequieros. Incompleta.

Esa necesidad de sentir. Hambre por entrar en efervescencia contigo. Las ganas de verte intactas.

Aquello de desandar nuestra rutina que parecía tan cuesta arriba resultó sencillo frente a borrar el recuerdo de la piel. Tus brazos siguen rodeando mi cuerpo y no hay manera de sustituirlos.

Otros cuerpos. Caricias nuevas. Miradas donde no encuentras el reflejo.

Pasarán mil vidas y no conseguiré borrarte de la memoria de mi cuerpo.

Mi piel guarda el recuerdo de tus caricias. No es sano, lo sé.

Debería dejar de buscarte siguiendo mis pasos en cada reflejo que tropieza conmigo.

Puede que debiéramos volver a tropezar.

Isabel Jiménez

… sin despedidas

Aprendí a sobrevivir sin abrazos (nunca los había tenido antes).

Aprendí a no charlar de tonterías durante horas (y mira que me gustaba hacerlo contigo).

Dejé el café por tus tés de flores y eso también lo he dejado (he vuelto al café con la leche fría y sin ti).

He sobrevivido a no tener besos en el coche, ni en la calle, en los ascensores, en las casas o en cada esquina (se puede vivir sin besos, soy una prueba viviente, la excepción a la regla.Aprendí a vivir sin besos , sin los tuyos).

La vida consiste en superar despedidas (sin despedidas).

Isabel Jiménez

…todas las canciones me hablan de ti

….Qué bonito tu pelo negro. Qué bonito tu cuerpo entero….

Curioso el ser humano y todos sus complejos. Hacemos grupos por edades, tendencias sexuales, tribus urbanas, nivel adquisitivo, estudios, clases sociales, etc, etc, etc…

Clasificar, etiquetar, segregar, descartar, y todos los ar que quieras añadir. Aunque no, la vida no es eso. La vida es mucho más sencilla y divertida si la dejas entrar y fluir.

Ella y yo no teníamos nada que ocultar, nada que fingir. Éramos sólo dos personas que nos caímos bien desde hacía años y que aún no se conocían en persona. Ella, La Tey , decidió ponerle remedio y sin un porqué me invitó a un concierto de Marwan.

Para todos aquellos fans de este Señor y sin ánimo de ofender, quiero decirles que yo prefiero disfrutarlo, leyéndolo y oyéndolo en la tranquilidad de mi casa, aunque, la cita a ciegas con La Tey, no se compra con dinero.

De cervecitas por Cádiz al primer pestañeo tropezamos con la vida en estado puro. Nosotras de negro riguroso y ellos con sus rastas y una flor en el pelo.

Primavera en pleno invierno. Húmedo invierno gaditano lleno de embrujo. Eso son María y Aitor , cantantes de flamenco con veintipocos años y unas ganas de comerse el mundo que contagia y te traspasa con cada acorde de guitarra rompiendo el frío anochecer del intramuros gaditano.

Con esa espontaneidad que garantiza la juventud en menos tres formamos parte del grupo de chicos, alucinadas por tanta belleza natural.

Cada salida es una entrada a otro lugar.

Y desprovistas de complejos absurdos y estereotipos, contagiadas de tanta juventud, nos despedimos con pena de nuestros nuevos amigos, dispuestas a disfrutar del repertorio de Marwan.

La sala estaba repleta de gente muy joven, en su mayoría parejas. El amor se respiraba en el ambiente. Aquella cantidad de mujeres jóvenes enamoradas, con las manos entrelazadas , nos adoptaron enseguida como parte de su grupo y fuimos sólo una pareja más aquella noche.

¿Quién se atreve a desmentir algo que resulta evidente a la mayoría? , y lo más importante : ¿A quién le iba a importar?.

A La Tey y a mí por supuesto que no, la vergüenza en nuestra personalidad brilla por su ausencia, así que contestamos amablemente el breve interrogatorio de una de las parejas que teníamos cerca, haciendo el concierto de lo más divertido.

¿Lleváis mucho tiempo juntas? , ¿cómo os conocisteis? , ¿sois de aquí? ,…

Tras cada una de nuestras respuestas, para nuestras interlocutoras, se hacía más evidente la relación de pareja que La Tey y yo recién estábamos comenzando. A pesar de no ser del todo real ya que ambas preferimos la compañía masculina para juegos sexuales, la parte real de la historia es que, ese sábado cualquiera de finales de enero, comenzó la parte real fuera de las redes sociales de una amistad que sentimos desde hace años.

Sin duda alguna, la vida en vivo y en directo supera cualquier expectativa.

Un placer querida Tey.

Fotografía : María (Aitor y María ).

Isabel Jiménez