…tanto

Nos perdimos, y fue tan difícil olvidarte, tanto, como parir un nuevo día lleno de luz de amanecer , de los colores imposibles de una puesta de sol, de hacer nacer un arcoiris tras la lluvia, de ver animales en las nubes.

Tan difícil de lograr, tanto, que aún no lo he conseguido.

Isabel Racero

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…mal amado

Hay amores de cuarto de hora, de paso adelante, de noches en vela y magia borrás – nada por aquí, nada por allá.

Amores de té a media tarde, de beso prestado y caricia furtiva- robada a la espalda.

De abrazo sincero de amigo del alma. Te quiero sentido y tiempo contado – con la cuenta atrás iniciada antes de nacer.

Hay historias que duran dos años. La típica historia de cuento de hadas, sin hada ni bosque encantado – con exceso de cuento.

Y luego nosotros, sin mezcla posible. Un amor que muere antes de brotar – sin fuente ni pozo.

Amor mal amado.

Isabel Racero

…en mi cabeza

…te recuerdo sin pensarte.

Eso no es olvido.

Isabel Racero

….cactus

No hemos tenido un otoño juntos, no encontramos hojas secas que pisar ni bulbos que aguardaran la primavera mientras los observábamos.

Lo nuestro fue un amor de invierno, protegiendo nuestro corazón de las heladas, parece que la lluvia nos haría daño y haría imposible que sobreviviéramos juntos hasta el estío.

El verano llegó, y yo olvidé el camino hacia tu corazón.

Lo único que ambos sabemos es que nuestro amor pervive dentro. Somos cactus del Otoño.

Isabel Racero

…hojas de Otoño

Los días pasan y el tiempo vuela . No vuelve. Jamás regresa.

Piensas que lo que hoy te preocupa tanto, eso que de tanto doler asfixia, nunca acabará.

Te abrirá en dos y morirás. Mejor morir . A veces es mejor morir. Nada sale como debería y duele tanto que ya no vives.

Pero amanece de nuevo. Mañana saldrá el Sol quieras o no quieras.

Mañana se hará el milagro. Las lágrimas secarán. Poco a poco empiezas a respirar solo. Y vuelves a sonreir al sentir el Sol del invierno en tus mejillas. Casi te acaricia queriendo , jugando a esconderse.

Hoy amanece también para tí. Y ya no duele tanto. Sigue ahí. Sigues conmigo. Y toco la herida y te recuerdo. Y sonrio. Los recuerdos son dulces. Pero sólo son eso: recuerdos.

No voy a arrepentirme.

Nosotros no tenemos otra oportunidad, ya hubo varias de esas de “la última y nos vamos “, y el final siempre fue el mismo. Los juegos de azar nunca fueron Santo de mi devoción.

Incluso diría yo, que juegas a esconderte y apareces siempre que ya no te espero. Créeme : ya no te espero nunca. Cuando vuelves, siempre me sorprende tu insistencia en revivir algo que falleció hace tanto.

Y me alegra que estés bien y la vida siga. Me alegra mucho, porque formas parte de mí y porque la vida sigue y sólo puedo desearte lo mejor.

Aquella vida que un día fue nuestra, aquellas tardes de aroma a té y corazones dibujados en la espalda, jamás volverán. Ni tú ni yo somos ya las mismas personas.

Tendríamos que vivir una realidad diferente. Que un día alguien ,volviera a presentarnos por casualidad. Que ese amor tan grande nuestro, resucitara de nuevo, porque el destino así lo quiere. Jamás hay que forzarlo eso lo aprendí a fuego, lo llevo tatuado en mi piel.

Los grandes amores, el 99% de las veces , nacen de un impulso instantáneo. Hay algo que te hace querer saber más. Necesitas pasar más tiempo con esa persona. Quieres compartir tu vida con ella, no porque la necesitas o te necesita, es sólo porque te hace feliz. Todos tus pensamientos te llevan a ella cuando no está. Es como si todo fuera, no diferente, pero sí mejor.

Puede que un día. …

Mejor NO.

Ahora espero un amor de verdad, que recuerde mi cumpleaños y prepare una sorpresa sin prisas. Que me recoja al terminar el trabajo y paseemos juntos hasta casa, parando bajo cada farola a besarnos, cogimos de las manos. Y el mundo se quede fuera .

Quiero pasar a medio día y esperarlo horas porque ha tenido una urgencia y comernos un algo, en un puesto callejero, y que nos sepa a gloria sólo porque lo hacemos juntos.

Quiero cosas pequeñas, sencillas, normales, pero de verdad. Ni imaginadas, ni prestadas, sólo nuestras. Un amor sin fecha de caducidad.

Isabel Racero

…amores nuevos

Los mejores amores son los inesperados.

Un día coincides con una persona nueva, una persona de la que no sabes nada antes.

No hay nada que te una a ella y sin embargo, ambos sentís la necesidad de no separaros.

Ella llegó a mi vida una tarde de Primavera, vestida aún con los últimos fríos del invierno.

Pedí espacio en su vida, un pequeño hueco: déjame anidar le dije.

Pero no encontraba un resquicio en el que poner mi vida, cerca de la suya.

Ella quería hacer reformas, tirar muros, abrir ventanas, cambiar los suelos, la cocina e incluso el baño.

Esperaba que todo quedara fresco, blanco. Con los techos altos, las vigas vistas y las ventanas hasta el suelo : la luz inundará su vida y no quedará espacio para ocultar la tristeza .

Y así poco a poco fue cambiando toda su vida conocida para transformarla en un lugar feliz lleno de sonrisas y luz.

Para hacer las cosas bien es imprescindible hacerlas despacio.

Yo, que esperé paciente vigilando sus sueños, persiguiendo la estela de su luz, encontré un hueco cerca, de su mano, hasta transformarme en parte de su vida y no ser más una persona nueva.

Ella es mi amor , pero aún no lo sabe.

Isabel Racero

…menos lobos

El Príncipe Azul se me convirtió en Rana.

El Lobo, me plantó cara, le eché cojones y resultó ser un caniche cualquiera.
Los Tres cerditos, agotaron mi paciencia. He hecho jamones pa’l invierno.
Mi Hada Madrina, se enrolló con la tropa de Ratoncitos. Cuando dieron las doce, la Calabaza no se convirtió en Carroza.

Encontré con otro Príncipe, baboso y fetichista, que coleccionaba zapatos. Volví descalza a casa .
Con Peter Pan no me fue mejor, todo el día en Nunca Jamás : ¡ no estaba ni pa´un roto , ni pa´un descosío!.

Llegaron los Enanitos, parecían formales, pero pretendían llevarme a la cama enseguida, aquello no llegó a cuajar.
Arturo y Escálibur, me dieron mal rollo nada más conocernos. Estaba ya mayor, siempre metido en broncas, con reuniones a puerta cerrada., y esos Caballeros de la cama redonda…, perdón: “La Mesa Redonda”……
Las historias me las conozco todas.
Aprendí a nadar, y guardar la ropa.

¡Qué no estoy pá cuentos!…..

Isabel Racero